
El uso generalizado y prolongado de mascarillas higiénicas, el abuso de las pantallas digitales y la estancia en espacios cerrados y climatizados durante el confinamiento, fueron algunos de los factores de riesgo que provocaron un aumento de la incidencia de Ojo Seco en la pandemia.
Según el artículo Face Mask-Associated Ocular Irritation and Dryness*, la irritación ocular y la sequedad ocular ha experimentado un aumento significativo entre las personas que llevan o han llevado mascarilla durante largos períodos de tiempo.
Este hecho junto al teletrabajo y muchas horas de pantallas en espacios cerrados, han sido factores determinantes en el desarrollo de la Enfermedad de Ojo Seco en personas que ya tenían una base pero que todavía no habían experimentado síntomas.
Las personas con Ojo Seco sufren una merma de su calidad de vida, sienten picor, escozor, sensación de arenilla, irritación y sequedad… les cuesta realizar determinadas actividades en las que hay que mantener la mirada (leer, conducir, etc) y su productividad laboral puede llegar a disminuir.
Una de las mejores noticias en los últimos años para los que padecen esta enfermedad, ha sido el tratamiento con luz pulsada, un método efectivo y seguro para mejorar su calidad de vida que tiene unos efectos inmediatos y muy esperanzadores en los síntomas y signos clínicos.
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*Bibliografía
Moshirfar, M., West, W.B. & Marx, D.P. Face Mask-Associated Ocular Irritation and Dryness. Ophthalmol Ther 9, 397–400 (2020). https://doi.org/10.1007/s40123-020-00282-6