Se debe a las bajas temperaturas, menor humedad y el uso de calefacciones, que suelen resecar el ambiente en invierno. Y en primavera, a la mayor probabilidad de alergias.

Los síntomas de la Enfermedad del Ojo Seco (EOS) se disparan en determinadas épocas del año como el invierno o la primavera. Además, las molestias más frecuentes como sensación de un cuerpo extraño o arenilla, lagrimeo, ardor o visión borrosa suelen intensificarse a primera y última hora del día. Aquí tienes algunos consejos para intentar minimizarlos:
1. Reducir la exposición a factores externos o medioambientales: calefacción en invierno, abuso de la exposición a pantallas de ordenador, tv, móvil o tablet, la contaminación ambiental o la de los espacios cerrados, como los lugares de trabajo, etc.
2. Higiene palpebral diaria y hábitos saludables de vida (correcta hidratación, respetar las horas de sueño, uso de humidificadores…) y una alimentación adecuada rica en vitaminas A, E y C, Omega 3 y antioxidantes).
3. Descansos visuales frecuentes y distancia prudencial respecto a las pantallas de visualización, etc.
Pero si estos consejos no son suficientes y las molestias persisten, la Enfermedad del Ojo Seco se puede tratar con luz pulsada intensa, un tratamiento novedoso y que está ofreciendo excelentes resultados de forma casi inmediata.
La calidad de vida mejora en gran medida en tan solo 4 sesiones de 15 minutos aprox. que no necesitan anestesia ni causan dolor o efectos secundarios. Tras el tratamiento, mejoran sustancialmente los síntomas y se reduce la cantidad de gotas necesarias al día. Y lo más importante, permite reanudar muchas actividades que anteriormente no se podían realizar (leer, conducir, usar lentes de contacto, etc).